Está visto y comprobado que ser Popular y morir joven, es posible pasaporte a futuro Mito. Pero ser Popular, morir joven y además ser lindo y carismático, ya otorga un diploma de Mito inmortal seguro.
Si además, quien se convertirá en Mito inmortal seguro, murió bajo circunstancias trágicas o dudosas, nace un ícono eterno, venerado, inolvidable y atesorado en la magia de la leyenda y el misterio. De eso tratará este blog. De aquellos famosos que se fueron antes de lo previsto.Jóvenes, descaradamente jóvenes, talentosos e idealizados.( Las biografias en su mayoría, son tomadas de Wikipedia)
...Este blog se creó el 23 de marzo del 2008...

Morir Joven : Mito Inmortal

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jueves, 18 de junio de 2009

La Negra Vernaci habla con Milagros Lopez que es Fernando Peña.


















FOTOS PARA EL RECUERDO.

La Mega - Fernando Peña

Luis D´Elia vs. Fernando Peña


El piquetero L.DÉlia insultando a Fernando Peña.Hay gente que no sabe diferenciar al artista de sus personajes.

Martín Revoira Lynch - Suiza o Bolivia

Martín Revoira Lynch - Horror en San Isidro

Roberto Flores - Fernando Peña

Martín Revoira Lynch - Fernando Peña


UN GENIO.........¡¡¡¡

Carta abierta a Cristina de Fernando Peña

Carta abierta a Cristina de Fernando Peña


Sábado 29 de marzo CRITICADIGITAL.com
Año I | Edición Nº28 Jorge Lanata


Carta abierta a Cristina
Fernando Peña
29.03.2008
Cristina, mucho gusto. Mi nombre es Fernando Peña, soy actor, tengo 45 años y soy uruguayo. Peco de inocente si pienso que usted no me conoce, pero como realmente no lo sé, porque no me cabe duda que debe de estar muy ocupada últimamente trabajando para que este país salga adelante, cometo la formalidad de presentarme. Siempre pienso lo difícil que debe ser manejar un país... Yo seguramente trabajo menos de la mitad que usted y a veces me encuentro aturdido por el estrés y los problemas. Tengo un puñado de empleados, todos me facturan y yo pago IVA, le aclaro por las dudas, y eso a veces no me deja dormir porque ellos están a mi cargo. ¡Me imagino usted! Tantos millones de personas a su cargo, ¡qué lío, qué hastío! La verdad es que no me gustaría estar en sus zapatos. Aunque le confieso que me encanta travestirme, amo los tacos y algunos de sus zapatos son hermosísimos. La felicito por su gusto al vestirse.

Mi vida transcurre de una manera bastante normal: trabajo en una radio de siete a diez de la mañana, después generalmente duermo hasta la una y almuerzo en mi casa. Tengo una empleada llamada María, que está conmigo hace quince años y me cocina casero y riquísimo, aunque veces por cuestiones laborales almuerzo afuera. Algunos días se me hacen más pesados porque tengo notas gráficas o televisivas o ensayos, pruebas de ropa, estudio el guión o preparo el programa para el día siguiente, pero por lo general no tengo una vida demasiado agitada.

Mi celular suena mucho menos que el suyo, y todavía por suerte tengo uno solo. Pero le quiero contar algo que ocurrió el miércoles pasado. Es que desde entonces mi celular no deja de sonar: Telefe, Canal 13, Canal 26, diarios, revistas, Télam… De pronto todos quieren hablar conmigo. Siempre quieren hablar conmigo cuando soy nota, y soy nota cuando me pasa algo feo, algo malo. Cuando estoy por estrenar una obra de teatro –mañana, por ejemplo– nadie llama. Para eso nadie llama. Llaman cuando estoy por morirme, cuando hago algún “escándalo” o, en este caso, cuando fui palangana para los vómitos de Luis D’Elía. Es que D’Elía se siente mal. Se siente mal porque no es coherente, se siente mal porque no tiene paz. Alguien que verbaliza que quiere matar a todos los blancos, a todos los rubios, a todos los que viven donde él no vive, a todos lo que tienen plata, no puede tener paz, o tiene la paz de Mengele.

Le cuento que todo empezó cuando llamé a la casa de D’Elía el miércoles porque quería hablar tranquilo con él por los episodios del martes: el golpe que le pegó a un señor en la plaza. Me atendió su hijo, aparentemente Luis no estaba. Le pregunté sencillamente qué le había parecido lo que pasó. Balbuceó cosas sin contenido ni compromiso y cortó.

Al día siguiente insistí, ya que me parecía justo que se descargara el propio Luis. Me saludó con un “¿qué hacés, sorete?” y empezó a descomponerse y a vomitar, pobre Luis, no paraba de vomitar. ¡Vomitó tanto que pensé que se iba a morir! Estaba realmente muy mal, muy descompuesto. Le quise recordar el día en el que en el cine Metro, cuando Lanata presentó su película Deuda, él me quiso dar la mano y fui yo quien se negó. Me negué, Cristina, porque yo no le doy la mano a gente que no está bien parada, no es mi estilo. Para mí, no estar bien parado es no ser consecuente, no ser fiel.

Acepto contradicciones, acepto enojos, peleas, puteadas, pero no tolero a las personas que se cruzan de vereda por algunos pesos. No comparto las ganas de matar. El odio profundo y arraigado tampoco. Las ganas de desunir, de embarullar y de confundir a la gente tampoco. Cuando me cortó diciéndome: “Chau, querido…”, enseguida empezaron los llamados, primero de mis amigos que me advertían que me iban a mandar a matar, que yo estaba loco, que cómo me iba a meter con ese tipo que está tan cerca de los Kirchner, que D’Elía tiene muuuucho poder, que es tremendamente peligroso. Entonces, por las dudas hablé con mi abogado. ¡Mi abogado me contestó que no había nada qué hacer porque el jefe de D’Elía es el ministro del Interior! Entonces sentí un poco de miedo. ¿Es así Cristina? Tranquilíceme y dígame que no, que Luis no trabaja para usted o para algún ministro. Pero, aun siendo así, mi miedo no es que D’Elía me mate, Cristina; mi miedo se basa en que lo anterior sea verdad. ¿Puede ser verdad que este hombre esté empleado para reprimir y contramarchar? ¿Para patotear? ¿Puede ser verdad? Ése es mi verdadero miedo. De todos modos lo dudo.

Yo soy actor, no político ni periodista, y a veces, aunque no parezca, soy bastante ingenuo y estoy bastante desinformado. Toda la gente que me rodea, incluidos mis oyentes, que no son pocos, me dicen que sí, que es así. Eso me aterra. Vivir en un país de locos, de incoherentes, de patoteros. Me aterra estar en manos de retorcidos maquiavélicos que callan a los que opinamos diferente. Me aterra el subdesarrollo intelectual, el manejo sucio, la falta de democracia, eso me aterra Cristina. De todos modos, le repito, lo dudo.

Pero por las dudas le pido que tenga usted mucho cuidado con este señor que odia a los que tienen plata, a los que tienen auto, a los blancos, a los que viven en zona norte. Cuídese usted también, le pido por favor, usted tiene plata, es blanca, tiene auto y vive en Olivos. A ver si este señor cambia de idea como es su costumbre y se le viene encima. Yo que usted me alejaría de él, no lo tendría sentado atrás en sus actos, ni me reuniría tan seguido con él.

De todas maneras, usted sabe lo que hace, no tengo dudas. No pierdo las esperanzas, quiero creer que vivo en un país serio donde se respeta al ciudadano y no se lo corre con otros ciudadanos a sueldo; quiero creer que el dinero se está usando bien, que lo del campo se va a solucionar, que podré volver a ir a Córdoba, a Entre Ríos, a cualquier provincia en auto, en avión, a mi país, el Uruguay… por tierra algún día también.

Quiero creer que pronto la Argentina, además de los cuatro climas, Fangio, Maradona y Monzón, va a ser una tierra fértil, el granero del mundo que alguna vez supo ser, que funcionará todo como corresponde, que se podrá sacar un DNI y un pasaporte en menos de un mes, que tendremos una policía seria y responsable, que habrá educación, salud, piripipí piripipí piripipí, y todo lo que usted ya sabe que necesita un país serio. No me cabe duda de que usted lo logrará. También quiero creer que la gente, incluso mis oyentes, hablan pavadas y que Luis D’Elía es un señor apasionado, sanguíneo, al que a veces, como dijo en C5N, se le suelta la cadena. Esa nota la vio, ¿no? Quiero creer, Cristina, que Luis es solamente un loco lindo que a veces se va de boca como todos. Quiero creer que es tan justiciero que en su afán por imponer justicia social se desborda y se desboca. Quiero creer que nunca va a matar a alguien y que es un buen hombre. Quiero creer que ni usted ni nadie le pagan un centavo. Quiero creer que usted le perdona todo porque le tiene estima. Quiero creer que somos latinos y por eso un tanto irreverentes, a veces también agresivos y autoritarios. Quiero creer que D’Elía no me odia y que, la próxima vez que me lo cruce en un cine o donde sea, me haya demostrado que es un hombre coherente, trabajador decente con sueldo en blanco y buenas intenciones.

Cuando todo eso suceda, le daré la mano a D’Elía y gritaré: “Viva Cristina”… Cuántas ganas tengo de que todo eso suceda. ¿Estaré pecando de inocente e ingenuo otra vez? Espero que no.

La saluda cordialmente,

Fernando Peña

SE FUE UN GRANDE: MURIO FERNANDO PEÑA

El actor y conductor radial, Fernando Peña, falleció a los 46 años en el Instituto Alexander Fleming, de Belgrano, luego de luchar contra un cáncer de hígado. La triste noticia la dio a conocer su compañero en radio Metro, Matías Martin.


La noticia conmocionó nuestra redacción y provocó un profundo dolor en el mundo del espectáculo.

Peña falleció a los 46 años, luego de luchar por varios años contra un cáncer de hígado. También era portador de HIV.

La triste noticia que nunca hubiésemos querido escuchar la dio a conocer su amigo y compañero en radio Metro, Matías Martin.

Fernando, creador de personajes como Milagritos López, Martín Revoira Lynch, falleció esta tarde en la clínica Alexander Fleming de esta Capital a causa de un cáncer.

Nacido en Montevideo hace 46 años, Peña fue un trotamundos que a partir de esa experiencia vital fue construyendo una galería de irreverentes personajes que pasaron por la radio y el teatro.

El artista, que era portador de VIH, fue internado de urgencia ayer a causa de un cáncer y su deceso se produjo esta tarde según lo anunció Matías Martin, su colega y amigo en FM Metro.

A partir de esa noticia, la emisora sita en el 95.1 del dial levantó toda su programación en homenaje al artista que pasó una década frente a sus micrófonos.

Peña llegó a la radio de la mano de Lalo Mir, quien descubrió a un comisario de abordo que imitaba a una señora mayor caribeña, Milagros López, por el micrófono de un avión de Eastern Airlines, cuando se aprestaba a realizar un vuelo rumbo a Chile.

Mir pidió conocerlo, Peña le presentó varios de sus personajes y a partir de allí fue derecho a Rock and Pop, su primer hogar, donde cautivó a la gente.

La fama le llego de la mano de personajes como el concheto de San Isidro, Martín Revoira Lynch, su caribeña Milagros Dolores Guadalupe López López, Rafael Orestes Porelorti, el gay Roberto María Flores y el obrero Rubén Ramón Sixto Alegre (Palito).

También creó a Cristina Patricia Megahertz (La Mega) y Ricardo Alfredo Ñuñoa Cruz (Dick Alfredo), que llegó a conducir el programa “Grafitti” en FM Energy.

Los oyentes de la Rock and Pop recuerdan los segmentos delirantes de conversaciones de Porelorti y el gay Flores con la Negra Elizabeth Vernaci, y las “peleas” de Revoira Lynch con Lalo.

Peña era hijo de un hombre de los medios, el recordado comentarista deportivo Pepe Peña -que trabajó con Dante Panzeri-, su madre María José “Malena” Mendizábal, y tenía un hermano, menor que él, que vive en Estados Unidos y es músico.

Luego de un tiempo bajo el padrinazgo de Lalo y Vernaci, Peña tuvo su primer ciclo radial y creó “El Parquímetro” con el que recaló en La Metro, donde este año cumplió 10 años y realizó una loca maratón que estuvo al aire durante 24 horas.

Por ese entonces y ya instalado en los medios, no dejó de pasar por el living de Susana Giménez en Telefé donde dijo una de sus frases célebres: “no soy gay, soy un puto sufrido”.

En pleno gobierno de Fernando de la Rúa, el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) le levantó el programa por las malas palabras que lanzaba al éter, en un caso que fue denunciado como de censura y que le generó un escándalo a la administración aliancista.

En 2002, luego de sufrir una fuerte pulmonía, Peña dio a conocer que era portador de VIH y que debía ingerir constantemente los cócteles recetados por los médicos para combatir ese mal.

Inmediatamente pasó al teatro donde realizó varias y polémicas obras por su crudeza y su humor fuerte como “Esquizopeña, Intimidad Rioplatense” (2001); “Esquizopeña, el Musical” (2003); “Mugre” (2004), “La burlona tragedia del corpiño” (2005), “Ni la más puta”, Sit Down Tragedy”, “Gracias por volar conmigo” (2006), casi todos escritos por él.

También sorprendió con la obra “My name is albert with an A” en donde interpretaba a un asesino serial, y con “El niño muerto” en el Paseo La Plaza, una pieza con fuerte contenido autobiográfico.

En el 2008 estrenó “Diálogo de una prostituta con su cliente”, escrito por Dacia Maraini, que fue lo último que hizo sobre las tablas.

En TV, su primera aparición fue en la miniserie “Sol negro” interpretando al loco René, cuando ese unitario se emitió por América.

También participó en un capítulo de la miniserie “Epitafios” y fue hacedor del programa “La Isla flotante” transmitido por Canal 7 en 2006 y que en 13 programas presentó a la mayoría de sus personajes.

Este año le dio vida por dos capítulos a Fernando, el ex novio de Charly (Diego Reinhold) en “Los exitosos Pells” que emite Telefé.

Su prolífica actividad hizo que en 2007 escribiera el libro “Gracias por volar conmigo”, que incluye un cd de audio con anécdotas contadas por Peña y que fue un suceso de ventas.

Talentoso con todas las letras y provocador por elección propia partió de gira. Su show continuará en las tablas del cielo... o del infierno, donde sea que Fernando elija ir.


Crónica

Fernando Peña.Te vamos a extrañar.


Fernando Gabriel González Peña (Montevideo, Uruguay, 31 de enero de 1963 - Buenos Aires, Argentina, 17 de junio de 2009) fue un actor de teatro, cine y televisión, además de conductor de radio uruguayo nacionalizado argentino, residente en Buenos Aires desde pequeño.

Hijo de "Pepe" Peña, comentarista de fútbol, y de María José "Malena" Mendizábal. Su hermano menor, músico, reside en Estados Unidos.

Asumido homosexual, Peña afirmó padecer VIH y haber estado cerca de la muerte. Tuvo un linfoma en el riñón y se sometió a quimioterapia. Falleció el miércoles 17 de junio de 2009, a causa de un cáncer de hígado.



Los inicios de sus trabajos
Antes de llegar a ser actor, Peña tuvo muchos empleos: profesor de inglés y comisario de a bordo, puesto desde donde pudo llegar a la fama. El fallecido actor hacía, durante los viajes, voces de una anciana que decía incoherencias por el altavoz del avión para entretener a los pasajeros; así surgió el personaje Milagros López, que tenía su propio programa de radio en AM. Al periodista Lalo Mir, quien viajaba con frecuencia en esa aerolínea, le encantó el personaje sin saber que era un hombre. Después de un tiempo de escucharla quiso conocerla y ahí vio que era Fernando Peña y lo llevó consigo a trabajar en la radio.


Radio
En 1998, condujo "Graffiti", de lunes a viernes en la radio Energy 101.1, a través de su personaje Dick Alfredo, un locutor mexicano bisexual e hiperactivo. Consistía en entrevistas, noticias, y llamados telefónicos en donde los oyentes dejaban un graffiti en determinado lugar y para determinada persona (siempre apelando a la imaginación y al "hacer de cuenta"). Con estos mensajes se confeccionaba, cada viernes, un TOP 10 de graffitis. Un año despues, el programa cambió de horario, pasó a la medianoche, dando un vuelco en el estilo.

Dio gran salto en radio, con todos sus personajes, en "El parquímetro", que en principio se emitía de lunes a viernes de 10 a 14 por la Metro 95.1 FM. Pero debió cancelarlo por presión del Comfer (Comité Federal de Radiodifusión).[cita requerida]

En 2002, volvió con "Cucuruchos en la frente", en la Rock & Pop 95.9 FM, que se emitió de lunes a viernes de 21 a 0. En 2004, luego de un año sin aire, pasó a KSK 101.9 FM y nombró a su programa "El Parkímetro". En 2008, estuvo en la tercera temporada del regreso del "Parquímetro", regresó a Metro 95.1. en el horario de 7 a 10.

Peña prefería llamar a su audiencia escuchadores y no oyentes, porque el oyente es pasivo, en cambio el escuchador participa en forma activa al opinar y dejar mensajes originales.

El 30 de marzo de 2009, "El Parquímetro" cumplió 10 años en el aire (teniendose en cuenta los ciclos del los programas "Cucuruchos en la frente" y "El Parkímetro").


Teatro
Realizó entre otras obras:

"Esquizopeña, Intimidad Rioplatense" (en el 2001)
"Esquizopeña, el Musical" (en el 2003)
"Mugre" (en el año 2004)[2]
"La burlona tragedia del corpiño" (años 2004 y 2005)
"Ni la más puta + Sit Down Tragedy"
"Sit Down Tragedy"
"La Oscuridad es música"
"Gracias por volar conmigo"
"Diálogo de una prostituta con su cliente" (de Dacia Maraini)

Televisión
2003: Participación en la miniserie "Sol negro" transmitida en el canal América (interpretando el personaje "René").
2004: Participación en un episodio de la miniserie de 13 capítulos transmitida por Latinoamérica HBO "Epitafios" (interpretando el personaje "Carlos").
2006: Programa "La ísla flotante" transmitido por Canal 7, un ciclo de 13 programas donde presentó a la mayoría de sus personajes.
2007: Programa "El otro" programa de entrevistas transmitido por Canal (á) que duró 8 programas.
2008: Fue invitado a participar del programa de juegos "El Muro Infernal", en esos capítulos, se disputo el amor de Leandro (el bañero) con la otra competidora.
2009: Programa "Los Exitosos Pells" comedia transmitida por Telefé, en la que participa como "Fernando" el ex-novio de Charly durante 2 capítulos.




Personajes
Sus programas de radio (en ocasiones, también en las obras de teatro y hasta en algunos de sus programas de TV) se caracterizaban por la presencia de varias de sus más de veinte personajes (o "criaturas" como Fernando prefería llamarlas), en las que ponía su voz. Eran personajes creados por él. Estas criaturas dialogaban entre sí, cada una con su visión del mundo. De todas, destacan:

Bubba
Cristina Patricia Megahertz (La Mega)
Delia Dora Fernández de Fernández
Ricardo Alfredo Ñuñoa Cruz (Dick Alfredo)
Elisa Rufino
Johnatan Bermúdez
María Elena Rinaldi
Mario Modesto Sabino
Martín Revoira Lynch
Milagros Dolores Guadalupe López López
Monseñor Lago
Osvaldo Jeringa
Pepe (el obituarista)
Rafael Orestes Porelorti
Roberto María Flores
Rubén Ramón Sixto Alegre (Palito)
Sepulturero

Muerte
Peña falleció el 17 de junio de 2009 a consecuencia de un cáncer de hígado, complicaciones que se vieron agravadas debido al VIH que padecía desde hacía ocho años.


Cine
2006: Participación como actor en la película "Pura Sangre" (interpretando el personaje "Fran").

Literatura
2007: Escribió "Gracias por volar conmigo" (el libro incluye un cd con anécdotas contadas por el autor).
Fuente Wikipedia